Latín Origen Cursos y más

El latín es un idioma aún hablado. Sin embargo, de manera muy escasa. El latín más bien es ampliamente usado por que es el medio principal que coloca en contacto a los estudiosos de hoy con el mundo clásico.

Qué es el latín

El latín es una lengua, es decir, un código con el cual los hombres se comunican. Erróneamente se le denomina lenguaje. El lenguaje es la capacidad comunicativa de poder hacerse entender entre personas mediante signos. La lengua es el medio, con sus características particulares, que permite esa comunicación.

Así pues, el latín se conoce como una de las variantes surgidas de la familia de los idiomas indoeuropeos. Propiamente perteneciente a la rama itálica, compartiendo espacio con el Umbro, Piceno, Sabino, Falisco, Volsco, Érnico, Marso, Ecuo, Peligno; Marrucino y Osco.

Origen del latín

El latín es una lengua que aparece alrededor del año 1000 a.C. Principalmente en los países hoy conocidos como Italia, particularmente su centro. En el río Tíber, a su zona sur. En los Apeninos y en el mar Tirreno, su zona oeste específicamente.

Esa zona, acorde a las coordenadas dadas, se conocía como Latium, de allí el nombre de la lengua. No obstante, vale recalcar que fue así, por lo menos estimado, en cuando al habla. Ya que, escrito, se consigue a penas en el siglo VI a.C.

Cuándo se habló el latín: De 1000 a.C. a la Edad Media

Cuándo se habló el latín, De 1000 a.C. a la Edad Media

Cómo ya indicamos, el latín es una lengua hablada desde hace 1000 años a.C. De allí, se mantuvo limitado a Roma y una que otra área de Italia, en una población, además, escasa. Más que nada, de campesinos.

¿Cómo se sabe esto?, pues, los estudios etimológicos han concluido esto a partir de las formas de las palabras. En efecto, términos empleados en los cultos religiosos, en el desempeño de la vida militar, o, incluso en el derecho lo demuestran.

Habría que esperar hasta concluida la dominación etrusca y la invasión de los galos, hoy franceses, que Roma comenzara a extenderse. En efecto, fue algo que se llevó a cabo y de allí que se comenzara a imponer al resto de sus vecinos en Italia.

Vale recalcar, que, como ninguna lengua está libre de evolución, ni, mucho menos, está aislada de los demás, esta, el latín, fue influenciada tanto por las lenguas de etruscos y la de griegos. Fenómeno este último, que, no por ello, se verá mucho en lo sucesivo. Más que nada porque el mismo se consolidó sobre el resto. Básicamente estableció una hegemonía. Parecida al inglés hoy día.

De allí que, una vez, gracias a la consolidación del imperio romano, el mismo pudiera pasar a la Edad Media tras este sumergirse en su perdición. Sin embargo, no era el latín sencillo y rico de los clásicos latinos, como un Cicerón u Horacio. De hecho, en la Edad Media se creó un latín académico confuso.

No por ellos se cree que el vulgo hablaba así. Cómo hoy día, como con cualquier lengua, su empleo del latín era básico. Sin embargo, vale hacer la aclaración de qué sucedió con el latín. Más que nada porque esto determinará el latín por venir.

Cuándo se habló el latín: Del Renacimiento a la Edad Moderna

El latín por venir no fue más que el latín antiguo. Por contradictorio que suene. Pero, así sucedió, ya que se buscaban nuevas maneras de expresar el interés por el hombre re-encontrado. De allí que el Renacimiento buscara su material en la lengua antigua del latín, su único gran referente.

En la Edad Moderna, sin embargo, este interés del Renacimiento había sido dejado de lado. Aunque el latín empleado seguía siendo el antiguo, por razones prácticas. Además de erigir una crítica contra el latín confuso de la Edad Media.

Ahora, ya a partir de aquí estaban naciendo nuevos idiomas. El latín por ello fue relegado de lengua, aún viva, hablada por los hombres, a mera herramienta al lado de los idiomas nuevos, que acompañaron el nacimiento de las nuevas identidades nacionales.

Porqué se habló latín tanto tiempo

Porqué se habló latín tanto tiempo

Hay varias razones de porque el latín se mantuvo como lengua dominante. Ya algunas de ellas. Se habrá dado cuenta si su lectura fue atenta. Las mismas fueron, la consolidación del imperio romano. La adopción académica en la Edad Media. Y, la reacción del Renacimiento y la Edad Moderna ante la antigüedad. Cada una con su sentido particular.

Aquí profundizaremos un poco más en ellas. Además de establecer una en particular. La misma fue avanzada por Ferdinand de Saussure, o, más bien, la tomamos de él. Esta es. Sencillamente no se puede cambiar una lengua de manera tan sencilla. Veremos porqué.

Ahora bien, con la consolidación del imperio romano se estableció una lengua oficial. Además de extinguir la de los conquistados en algunos casos. Más que nada por destruirlos completamente. En la Edad Media, ya estaba una gran cantidad de personas con esta lengua como propia. Además, la unidad de creencia que se creó, permitió que esta no tuviera una vida muy dinámica.

Ya en el Renacimiento su dinamismo cambió. Las lenguas particulares, nacionales, comenzaron a tomar relevancia. Sin embargo, aún se veía al latín antiguo como la fuente de la civilización y el porvenir. Ya, aunque el latín como lengua viva había perdido su fuerza, se habló en la academia como algo necesario. Más allá de cualquier ensalzamiento de él, fue porque era la única manera de acceder a los clásicos.

Ahora, respecto al factor que agregamos aquí. Saussure nos indica que una lengua es empleada por los hombres. Por eso es difícil cambiarla. Sólo el tiempo podría, y, vemos que así lo hizo. Pero el mismo aún con ello no puede ser hecho un lado porque es poco práctico para los hombres.

Gramática del latín

Respecto a sus sustantivos, adjetivos y pronombres, tenemos lo siguiente. Existen 6 formas para cada uno. Aunque, sépase, no significando que una es más importante que la otra. Pues todas son parte del mismo universo que constituye a la lengua. Ahora bien, las mismas son las que siguen.

El nominativo. Se emplea cuando el sustantivo es el sujeto de la acción, o, atributo de la frase. El acusativo. Se le utiliza sin proposición alguna, y, solo cuando el sustantivo es el objeto directo de la frase. También cuando va regido de una preposición. En este caso, es un complemento circunstancial.

El vocativo. Identifica a quién se dirige el que habla. Genitivo. Indica las características del sustantivo o adjetivo como el complemento. Dativo. Señala al objeto indirecto. El ablativo. Prácticamente denota separación o, también, movimiento de un lugar a otro.

En cuanto al verbo, tenemos que se puede dividir aquí en infectum y perfectum. El primero incluye en sí todos los tiempos que indican algún fin, como son el presente, imperfecto y futuro. El segundo, por otro lado, se encarga de indicar los tiempos ya ocurridos, como son el pretérito imperfecto, pluscuamperfecto y el futuro perfecto.

Fonética del latín

Para el atento, habrá intuido ya que el latín no se ha hablado igual a través del tiempo. Así pues, se establece una distinción en antiguos, clásicos y posclásicos. Además, de en el caso antiguo, estar dividido en vulgar y culto.

Adicionalmente, como es una lengua ya muerta, distinguir entre una pronunciación y otra, según de qué latín se hable, es casi imposible. No obstante, es posible decir que el mismo contaba también con un sistema de vocales, diptongos y consonantes. Como cualquier otra lengua.

También contaba con ciertas particularidades, como las que siguen. Toda palabra que constaba de dos sílabas, era llana. Las palabras agudas son prácticamente inexistentes. La acentuación de tres o más sílabas, es determinado según la última sílaba, bien fuera pesada o larga. Por último, se nos dice que el latín no tiene un equivalente en pronunciación hoy, y, los intentos por re-construirlo continúan.

Palabras clave: latín; medio; antiguo; lengua; fonética; gramática; tiempo; habló.

 

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