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Por tradición humanística entendemos aquella visión del mundo, del hombre y de Dios que tiene su raíz en la obra de Cicerón y que culmina en el pensamiento de Giambattista Vico (1688-1744). Autores destacados dentro de esta tradición son, además de los citados, Quintiliano, John de Salisbury, Erasmo de Roterdam y Juan Luis Vives, además de otros autores italianos del Trecento y del Quattrocento. Uno de los investigadores contemporáneos que más ha contribuido a reivindicar esta tradición es el filósofo italiano Ernesto Grassi (1902-1991).
La tradición humanista considera a la retórica como la reina de las ciencias. Consecuencia de ello es el énfasis que los humanistas ponen en el estudio de las artes del lenguaje, tal como se hacía en la antigüedad clásica y en el medioevo. La razón de esto es muy sencilla: el lenguaje es el vehículo del pensamiento, y para pensar bien hay que aprender antes a hablar bien.
En nuestra academia consideramos que una de las causas de la barbarie propia de nuestro siglo es, precisamente, la falta de un cultivo adecuado de las artes del lenguaje. La educación contemporánea, en muchos países y culturas, pone más énfasis en la enseñanza de la matemática y las ciencias que en el lenguaje y las humanidades. No estamos en contra de la instrucción científica, pero creemos que a la par de ella debe ir la formación humanística y la formación en las virtudes. Nuestro ideal formativo es el de Quintiliano: vir bonus dicende peritus: el varón bueno, perito en las artes del lenguaje.
Creemos que la república humana es república de palabras, no de cosas. Las ciencias nos ayudan a conocer la naturaleza de las cosas; nos ayudan a hacer instrumentos para llevar una vida digna del ser humano. Pero antes de producir cosas debemos saber cuáles son los fines propios de nuestra existencia. La discusión misma sobre el objeto y la finalidad de las ciencias es una discusión filosófica, no científica. Y la filosofía se hace con palabras, no con números.
En Lengua Latina no somos conservadores. No nos aferramos al pasado considerado como una época de oro de la humanidad. Pero consideramos de suma importancia lograr que el vínculo con el pasado, con las raíces de nuestra cultura no se rompa. Con gusto utilizamos todos los instrumentos que la técnica actual nos proporciona para llevar el conocimiento de nuestra tradición cultural a las nuevas generaciones. Sabemos que la competencia con los que proporciona el entretenimiento de masas es muy fuerte, pero estamos dispuestos a utilizar sus mismos recursos para dar la batalla por la cultura. Tenemos fe en las nuevas generaciones. Estamos convencidos de que los mejores espíritus, como en toda época y lugar, sabrán valorar lo que más vale la pena, a pesar del esfuerzo que su cultivo compota.
No me queda más que agradecerle su interés, y motivarlo a que se una a esta nueva iniciativa en favor de los clásicos.
Moris Polanco Barrera
Director